Tuesday, August 04, 2009

Allen Ginsberg


AULLIDO

He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.

Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo El y vieron ángeles Mahometanos tambaleándose en los techos de apartamentos iluminados.

Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra.

Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo.

Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el Terror a través de las paredes.

Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New York.

Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los tejados, puestos municipales el neon estridente luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura y una regia clase de iluminación de la mente.

Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz del Zoo.

Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford's emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desolado Fugazzi's, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno.

Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajándole espaldas las escaleras de escape de los alfeizares del Empire State lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la Sinagoga arrojada al pavimento.

Quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas y jaquecas de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark.

Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron, sin dejar corazones rotos.

Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo.

Quienes estudiaron a Plotino, Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos instintivamente vibraba en sus pies en Kansas.

Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios.

Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural.
Quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno.

Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para África.

Quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando tras suyo nada excepto la sombra del estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago.

Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles folletos.
Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo.

Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall, y el ferry de State Islan también se deprimía.

Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de otros esqueletos.

Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no cometer un crimen salvo su propia pederastia salvaje y su intoxicación.

Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y manuscritos.

Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría.
Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, caricias del amor Atlántico y Caribeño.

Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara.

Quienes hiparon sin cesar tratando de reír pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada.

Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada sino sentarse en su trasero y corta las hebras doradas intelectuales del vislumbre del artesano.

Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose en la pared con una visión del último coño y llegaron a eludir el último atisbo de conciencia.

Quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana pero preparados para endulzar las conchitas del sol naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos en el lago.

Quienes iban a putas en Colorado por miriadas en autos robados, N.C., héroe secreto de estos poemas, semental y Adonis del alegre Denver a la memoria de sus innumerables encamadas con chicas en lotes vacíos, patios de bares, hileras de desvencijadas casas rodantes en la cima de montañas, en cavernas o con demacradas meseras en familiares subidas de enaguas al lado del camino y especialmente la secreta estación de gasolina solipsismos de juan, y callejones pueblerinos también.

Quienes se desvanecieron en vastas películas sórdidas, se transformaron en sueños, despertaron en un repentino Manhattan, y se encontraron a sí mismos fuera de los sótanos colgados sobre descorazonados Tokay y los horrores de los sueños de hierro de la Tercera Avenida y tropezaron con las oficinas de desempleo.

Quienes caminaron toda la noche con sus zapatos llenos de sangre en los muelles esperando una puerta en East River para entrar a un cuarto lleno de vapor caliente y opio.

Quienes crearon grandes dramas suicidas en el apartamento de los acantilados del Hudson bajo el rayo azul de la luna de tiempo de guerra y sus cabezas eran coronadas con el laurel del olvido.

Quienes comieron la cazuela de cordero de la imaginación o digirieron cangrejos en el fondo lodoso de los ríos de Bowery.

Quienes lloraron por el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música.
Quienes se sentaron en cajas respirando en la oscuridad bajo el puente, y se levantaron para construir arpas en sus desvanes.

Quienes tosían en el sexto piso del populoso Harlem con llamas bajo el cielo tuberculoso rodeados por las jaulas naranjas de la teología.

Quienes garrapatearon toda la noche golpeando y rodando sobre elevadas incautaciones que en las amarillas mañanas eran estrofas de jerigonza.

Quienes cocinaron animales podridos pulmones, corazón, pata ,cola borsht y tortilla soñando con el puro reino vegetal.

Quienes se zambulleron en camiones de carne buscando un huevo.

Quienes tiraron sus relojes del tejado para dar su voto a la eternidad fuera del Tiempo y despertadores cayeron sobre sus cabezas todos los días por la siguiente década.

Quienes se cortaron las muñecas tres veces seguidas sin éxito, se rindieron y fueron forzados a abrir anticuarios donde pensaban que se ponían viejos y gritaban.

Quienes fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre ráfagas de versos plomizos y el parloteo borracho de los regimientos de acero de la moda y los chillidos de nitroglicerina de las agencias de publicidad y el gas mostaza de los editores siniestramente inteligentes, o cayeron por los taxis ebrios de la Absoluta Realidad.

Quienes saltaron del Puente de Brooklyn esto realmente sucedió y quedaron desconocidos y olvidados en el aturdimiento fantasmal de los callejones de sopa y camiones de incendio de Chinatown, ni siquiera una cerveza gratis.

Quienes cantaron por sus ventanas de desesperación, cayeron de la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, brincaron en negros, gritaron por toda la calle, bailaron descalzos en trozos de copas de vino rotas grabaciones de fonógrafos de la nostalgia Europea jazz alemán de 1930 terminaron el whisky y se lanzaron gemebundos en baños sangrientos, gemidos en sus oídos y la ráfaga colosal del silbido del vapor.

Quienes rodaron por las carreteras del viaje al pasado para cada uno el látigo del Gólgota reloj de la soledad de la cárcel o encarnación del jazz de Birmingham.

Quienes condujeron una visión para encontrar la eternidad.

Quienes viajaron a Denver.

Quienes murieron en Denver.

Quienes volvieron a Denver y esperaron en vano.

Quienes aguardaron en Denver y empollaron solos en Denver y finalmente se fueron para encontrar el Tiempo, y Denver es solitario para sus heroínas.

Quienes cayeron de rodillas en catedrales sin esperanza rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que el alma iluminara su cabello por un segundo.

Quienes chocaron con sus mentes en la cárcel esperando criminales imposibles con cabezas doradas y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaban dulces blues a Alcatraz.

Quienes se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky Mount para ofrecer Buddha o Tánger a los muchachos al Southern Pacific a la locomotora negra o a Harvard a Narciso a Woodland para la sepultura o daisychain.

Quienes exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron dejados con su locura y sus manos y un jurado colgado.

Quienes arrojaron papas saladas a los conferencistas de Dadaismo en CCNY y subsecuentemente se presentaron ellos mismos en las baldosas de granito del manicomio con cabezas rapadas y un discurso arlequinesco de suicidio, demandando una lobotomía instantánea, y quienes a su vez se entregaron a la nulidad concreta de la insulina, Metrazol, electricidad, hidroterapia, psicoterapia, terapia ocupacional, ping pong y amnesia.

Quienes en protesta seria dieron vuelta sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia, volviendo años después verdaderamente calvos excepto por una peluca de sangre, y lágrimas y dedos, a la visible fatalidad del hombre loco de los pupilos de los pueblos locos del Este, salas fétidas de Pilgrim State's Rockland's y Greystone discutiendo con los ecos del alma, pegando y rodando en la soledad-banca-dolmen-reinos del amor de medianoche, sueños de vida en una pesadilla cuerpos convertidos en roca tan pesados como la luna, con la madre finalmente, y el último libro fantástico arrojado por las ventanas del departamento, y la última puerta cerrada a las 4 A.M. y el último teléfono pegado a la pared sonando y la última pieza amueblada, un papel rosa amarillo torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un poco de esperanzadora alucinación ah, Carl, mientras no estés seguro yo no estoy seguro, y ahora tú estás realmente en la sopa animal total del tiempo y quienes por lo tanto corrieron a través de las calles congeladas obsesionados con un repentino destello de la alquimia del uso de la elipse el catálogo el metro y el plano vibrante.

Quienes soñaron y encarnaron brechas en el Tiempo y Espacio a través de imágenes yuxtapuestas, y atraparon al arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y establecieron el nombre y rasgos de la conciencia al mismo tiempo saltando con sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y ponerse frente a ti estupefacto e inteligente y sacudirse con vergüenza, rechazando incluso revelar el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda y eterna cabeza, el vagabundo loco y el golpe del ángel del Tiempo, desconocido, incluso poniendo aquí lo que podría dejar de ser dicho en tiempo de volver después de la muerte, y surgieron reencarnados en los trajes fantasmales del jazz en la sombra del corno dorado de la banda y exhalar el sufrimiento de la mente desnuda de América para amar en un eli eli lamma lamma sabacthani saxofón que llora estremeciendo las ciudades bajo la última radio con el corazón absoluto del poema de la vida descarnada de sus propios cuerpos buenos para comer mil años.

NORTEAMERICA
Norteamérica te he dado todo y ahora no soy nada.

Norteamérica dos dólares y veintisiete centavos 17 de enero de 1956.

No me aguanto ni mi propia cabeza.

Norteamérica ¿cuándo vamos a terminar con la guerra entre humanos?

Andate al carajo con tu bomba atómica

no me siento bien no me molestés.

No voy a escribir mi poema hasta que mi cabeza funcione bien.

Norteamérica ¿cuándo vas a ser como un angelito?

¿Cuándo te vas a desnudar?

¿Cuándo vas a ver tu propio reflejo en la tumba?

¿Cuándo vas a ser digna de tu millón de Trotskystas?

Norteamérica ¿por qué tus bibliotecas están hasta arriba de lágrimas?

Norteamérica ¿cuándo vas a mandar tus huevos a la India?

Estoy podrido de tus maniáticas exigencias.

¿Cuándo voy a poder ir al supermercado y comprar lo que necesito así tal cual como me veo?

Norteamérica después de todo sólo vos y yo somos los perfectos no el resto del mundo.

Tu maquinaria es demasiado para mí.

Vos hacés que quiera ser un santo.

Debe haber alguna otra forma para plantear este asunto.

Burroughs está en Tangiers no creo que vuelva es trágico.

¿Te hacés la trágica o es una especie de broma pesada?

Estoy tratando de llegar al nudo de la cuestión.

Me niego a abandonar mi obsesión.

Norteamérica dejá de presionar sé lo que estoy haciendo.

Norteamérica las flores del ciruelo están cayendo.

No he leído el diario en meses, todos los días juzgan a alguien por asesinato.

Norteamérica los Wobblies me sensibilizan.

Norteamérica solía ser un comunista cuando era chico y no me arrepiento.

Fumé marihuana todas las veces que pude.

Me sentaba en mi casa por días enteros y observaba las rosas en el ropero.

Cuando voy al Barrio Chino me emborracho y nunca me hecho un polvo.

Ya lo he decidido va a haber quilombo.

Deberías haberme visto leyendo a Marx.

Mi psicoanalista piensa que estoy perfectamente bien.

No voy a decir las Plegarias del Señor.

Tengo visiones místicas y vibraciones cósmicas.

Norteamérica todavía no te conté lo que le hiciste al tío Max después de que vino de Rusia.

Te estoy poniendo al tanto.

¿Vas a dejar nuestra vida emocional en manos de la revista Time?

La revista Time me tiene loquísimo.

La leo todas las semanas.

Sus tapas me escudriñan cada vez que me escurro al pasar por la esquina confitería.

La leo en el sótano de la Biblioteca Pública de Berkeley.

Siempre me está hablando de responsabilidad.

Los hombres de negocio son gente seria. Los productores de cine son gente seria. Todo el mundo es gente seria menos yo.

Se me ocurre pensar que yo soy Norteamérica.

Estoy hablando solo de vuelta.

Asia se levanta en mi contra.

No tengo ni la más mínima oportunidad.

Es mejor que tenga en cuenta mis recursos naturales.

Mis recursos naturales se reducen a dos porros de marihuana millones de genitales una impublicable literatura privada que va a 10000 por hora y

veinticincomil instituciones mentales.

No abro la boca para hablar de mis prisiones ni de los millones de desgraciados que viven en mis maceteros bajo la luz de quinientos soles.

He abolido los prostíbulos de Francia, Tangiers es el próximo.

Mi ambición es ser Presidente a pesar del hecho de ser Católico.

Norteamérica ¿cómo puedo hacer para escribir una bendita letanía con ese carácter tan necio que tenés?

Voy a hacer como Henry Ford mis estrofas son tan personales como sus

automóviles aún más ellas son todas como de diferentes sexos.

Norteamérica te voy a vender mis estrofas por $2500 cada una $500 las viejas.

Norteamérica liberá a Tom Mooney

Norteamérica salvá a los Leales Españoles

Norteamérica Sacco & Vanzetti no deben morir

Norteamérica yo soy los chicos de Scottsboro.

Norteamérica cuando yo tenía siete años mamá me llevaba a las reuniones de la Célula Comunista ellos nos vendían garbanzos un puñado por ticket un ticket cuesta cinco centavos y los

discursos eran libres todo el mundo se ponía angelical y sentimental por los

obreros era todo tan sincero no te das una idea qué cosa buena el partido

era en 1935 Scott Nearing era un viejo grandioso un mensch de verdad la Madre

Bloor me hizo llorar una vez vi a Israel Amter sencillamente. Todo el mundo debe haber

sido un espía.

Norteamérica en realidad no querés ir a la guerra.

Norteamérica son ellos los Rusos malos.

Ellos los Rusos ellos los Rusos y ellos los Chinos. Y ellos los Rusos.

Rusia quiere comernos vivos. El poder de Rusia malo. Ella querer sacar los autos de nuestras cocheras.

Ella querer agarrar Chicago. Ella necesitar un Reader’s Digest Rojo. ella querer nuestras

plantas de automóviles en Siberia. Él grande burocracia manejando nuestras estaciones de servicio.

Eso no ser bueno. Ugh. Él hacer que Indios aprender a leer. Él necesitar negros y grandotes negros.

Hah. Ella hacernos trabajar dieciséis horas al día. Socorro.

Norteamérica esto es bastante serio.

Norteamérica esa es la impresión que tengo cuando miro la televisión.

Norteamérica ¿es esto correcto?

Es mejor que me ponga a trabajar en serio.

Es verdad que no quiere unirme al Ejército o hacer girar tornos en fábricas de partes de

precisión, soy corto de vista y psicópata de todas formas.

Norteamérica le estoy poniendo mi hombro marica a la rueda

Saint-John Perse*: Para celebrar una infancia, segunda parte


Y las sirvientas de mi madre, altas mozas lucientes… Y nuestros fabulosos párpados…
¡Oh
claridades, oh favores!
Nombrando cada cosa, yo recitaba que era grande, nombrando cada bestia, que era bella y buena.
¡Oh mis mayores
flores voraces, entre la roja hoja devorando mis más bellos insectos verdes! Los ramos en el jardín olían a cementerio de familia. Y una muy pequeña hermana habíua muerto: yo había tenido su ataúd de caoba, que olía bien, entre los espejos de tres estancias. Y no se debía matar un pájaro mosca de una pedrada… Pero la tierra se curvaba en nuestros juegos como hace la sirvienta, aquella que tiene derecho a una silla si nos quedamos en casa.


… Vegetales fervores, ¡oh claridades, ¡oh favores…!
¡Y luego esas moscas, esa especie de moscas, hacia el último cuadro del jardín, que era como si la luz cantase!


Me acuerdo de la sal, me acuerdo de la sal que la nodriza amarilla hubo de limpiar en el ángulo de mis ojos.
El hechicero negro sentenciaba en la despensa: “El mundo es como una piragua que, volteando y volteando, no sabe ya si el viento quiere reír o llorar…”
Y enseguida mis ojos trataban de pintar
un mundo balanceado entre brillantes aguas, y reconocían el mástil liso de los troncos,
la gavia bajo las hojas, y los botalones y las verjas, los obenques de liana,
en donde, demasiado largas, las flores
remataban en gritos de papagayos.

*Saint-John Perse, fue el seudónimo de Alexis Saint-Léger Léger (1887-1975), poeta y diplomático, obtuvo en 1960 el Premio Nóbel de Literatura.
(Gentileza de Maria del Carmen Colombo)

Paul Klee



"(...) Déjenme emplear un símil, el símil del árbol. El artista ha penetrado en este nuestro mundo multiforme y --vamos a suponerlo así-- se ha orientado en él más o menos... calladamente... La orientación en las cosas de la naturaleza y de la vida, ese orden ramificado, de muchas ramas, lo quisiera comparar con las raíces del árbol.
De allí le afluyen al artista las savias que pasan a través de él y de sus ojos.
Él está, pues, donde está el tronco. Asediado y conmovido por el poder de ese fluir, transmite en la obra lo que ha visto.
Como en la copa del árbol, que en el tiempo y en el espacio se despliega visiblemente hacia todos los lados, se despliega también la obra.
A nadie se le ocurriría pedirle al árbol que forme la copa exactamente como la ráíz. Todos comprenderán que entre abajo y arriba no puede haber una relación de espejo y objeto reflejado. Es natural que las distintas funciones de distintos ámbitos elementales den lugar a grandes diferencias.
Pero precisamente al artista en muchos casos se le quiere prohibir esas diferencias con respecto a los modelos naturales, necesarias, si no por otras razones por las exigencias de la creación plástica. Hasta se ha ido tan lejos como para reprocharle impotencia e imputarle un falseamiento intencional.
Pero él, en el lugar del tronco, lugar que le está asignado, no hace más que recoger lo que brota de las profundidades y transmitirlo. Lo que hace no es servir ni dominar; es simplemente transmitir.
Ocupa, pues, una posición auténticamente humilde. Y la belleza de la copa no es suya, sólo ha pasado a través de él."
*Fragmento de la conferencia de Klee Sobre el arte moderno, extractado del libro Mundo y vida de grandes artistas (III), Westheim Paul. Fondo de Cultura Económica, 1984

Thursday, June 25, 2009

BELLO BARRIO,del poeta chileno Mauricio Redoles



Descubrí un bello barrio en Santiago de Chile
Es un bello barrio en que los camaradas no han desaparecido aún y los bares son color anilina que puede leerse al revés igual.
Descubrí un bello barrio de luces antiguas y gente amable
Las mujeres son bellas ánimas aún más que una madre, atraviesan las calles en aeroplano.
Y hay avisos, y hay avisos, y hay avisos, y hay avisos antiguos envueltos en gasa y paños sencillos
Y el blues vive en la sangre y aún no ha llegado la hora de los asesinatos
Es más aún, la banda de asesinos todavía es tramitada en las fronteras del Polo Sur.
Descubrí un bello frágil barrio al suroeste de Santiago de Chile
Su belleza es tal que aún mi hermano tiene el rostro recompuesto antes de la fiebre verde y los fierrazos.
Es bello, porque parece ser Londres 1956 por Bethnal Green O Buenos Aires 1950, con equipos de fútbol y barras de emigrantes y Gato Barbieri es chico, con olor a chocolate y naranjas
Hay arreglos de guitarra imaginativos y tengo amores con una muchacha que es casi de este barrio.
Hay la alegría de esa utopía que nos negó este siglo
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse

Aquí nadie discrimina a los negros porque todos somos negros
Aquí nadie discrimina a los obreros porque todos somos obreros
Aquí nadie discrimina a las mujeres porque todos somos mujeres
Aquí nadie discrimina a los chicanos porque todos somos chicanos
Aquí nadie discrimina a los comunistas porque todos somos comunistas
Aquí nadie discrimina a los chilenos porque todos somos chilenos
Aquí nadie discrimina a los cabros chicos porque todos somos cabros chicos
Aquí nadie discrimina a los rockeros porque todos somos rockeros
Aquí nadie discrimina a los punkies porque todos somos punkies
Aquí nadie discrimina a los mapuches porque todos somos mapuches
Aquí nadie discrimina a los hindúes porque todos somos hindúes
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse

Bello barrio, bello barrio, bello barrio, bello barrio bello
En que los cines dan las películas del Guatón Ruiz Y la música de Los Jaivas no ha sido destruida a hachazos
Bello barrio con b larga y a corta, en que el proyecto cultural no ha sido culeado, ni tampoco nos borraron los murales que anuncian la venida del afamado grupo chicano de rock Los Lobos y la emigración de viejos chipriotas y hermanas negras traen la comida y la música que nadie les pisoteará
Porque acá nadie discrimina a los chipriotas porque todos somos chipriotas
Y en donde tú vas con tu sueño y la ternura viva en los labios
Porque acá nadie discrimina a los que van con su sueño y la ternura viva en los labios.
Bello barrio en que los dinamitados aún tienen los dedos pegados a las manos y el páncreas dentro de su cuerpo y van por ahí tranquilos
Más tranquilos que son esos Barrio donde existen horas que después no fuerán necesarias
Barrio de lluvia y gotas como estufa y hay una sinceridad de panadería que me pone nostálgico y sureño
Y la guerra no está ni en las historietas del kiosco
Porque en esas historietas vienen sólo colores y gritos de gozo
Iba un hombre mitad pez y mitad hombre y todos lo quieren y le preguntan:¿Cuál es tu nombre amigo?
Y él ríe con sus ojos anaranjados de pez
Barrio donde ese loco de Miraflores y Merced salió hace cincuenta siglos, la mañana en que el tiempo ajeno fue el tiempo
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse

Barrio con cuadernos de hojas verdes y gruesas donde el lápiz conversa con el cuaderno al escribir y son amigos
Barrio donde Soledad Fariña pinta su primer libro
Barrio donde Téllez organiza un primer tucaneo
Descubrí un bello barrio en que el oxigeno es bello y puedo llorar cuando escribo
Descubrí un bello barrio donde nadie discrimina a los allanados porque todos nos hemos hallado
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse

Barrio donde los misterios son misterios bellos y entretenidos
Barrio donde las chimeneas echan oxígeno y la gente puede perder un paraguas, pero nadie le devuelve una metralleta, conchetumadre
Barrio en que en la tele aún sale el Perro Olivares y Cortázar y Arlen Siu y Víctor Jara y Roque Dalton y John Lennon.
Están posibles con la posibilidad que vivieron
Barrio en donde los accidentes son accidentales
Acá el presente no ha acontecido, es más aún, las balas que desgarrarán los tiernos pezones de los desaparecidos aún son plomo en lejanas minas de un continente aún no descubierto
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse

En donde las librerías de viejos están llenas de obras que luego la memoria tendrá que someter a la fantasía
Barrio en donde los poetas aún dialogan con la muerte, de madrugada, bebiendo pisco y no se han enemistado con ella
Acá el futuro se vive en su pasado, noticias vulgares en radios vulgares
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse

Se llega por recorridos de micros inexistentes
Se llega por calles subterráneas
Ven a esta bella barriada a encender el ultimo fuego
amor

Friday, June 19, 2009

NESTOR PERLONGHER...



CADAVERES

a Flores

Bajo las matas En los pajonales Sobre los puentes En los canales Hay Cadáveres

En la trilla de un tren que nunca se detiene En la estela de un barco que naufraga En una olilla, que se desvanece En los muelles los apeaderos los trampolines los malecones Hay Cadáveres

En las redes de los pescadores En el tropiezo de los cangrejales En la del pelo que se toma Con un prendedorcito descolgado Hay Cadáveres

En lo preciso de esta ausencia En lo que raya esa palabra En su divina presencia Comandante, en su raya Hay Cadáveres

En las mangas acaloradas de la mujer del pasaporte que se arroja por la ventana del barquillo con un bebito a cuestas En el barquillero que se obliga a hacer garrapiñada En el garrapiñiero que se empana En la pana, en la paja, ahí Hay Cadáveres

Precisamente ahí, y en esa richa de la que deshilacha, y en ese soslayo de la que no conviene que se diga, y en el desdén de la que no se diga que no piensa, acaso en la que no se dice que se sepa...
Hay Cadáveres

Empero, en la lingüita de ese zapato que se lía disimuladamente, al espejuelo, en la correíta de esa hebilla que se corre, sin querer, en el techo, patas arriba de ese monedero que se deshincha, como un buhón, y, sin embargo, en esa c... que, cómo se escribía? c. .. de qué?, mas, Con Todo Sobretodo Hay Cadáveres

En el tepado de la que se despelmaza, febrilmente, en la menea de la que se lagarta en esa yedra, inerme en el despanzurrar de la que no se abriga, apenas, sino con un saquito, y en potiche de saquitos, y figurines anteriores, modas pasadas como mejas muertas de las que Hay Cadáveres

Se ven, se los despanza divisantes flotando en el pantano: en la colilla de los pantalones que se enchastran, símilmente; en el ribete de la cola del tapado de seda de la novia, que no se casa porque su novio ha …............................!
Hay Cadáveres

En ese golpe bajo, en la bajez de esa mofleta, en el disfraz ambiguo de ese buitre, la zeta de esas azaleas, encendidas, en esa obscuridad Hay Cadáveres

Está lleno: en los frasquitos de leche de chancho con que las campesinas agasajan sus fiolos, en los fiordos de las portuarias y marítimas que se dejan amanecer, como a escondidas, con la bombacha llena; en la humedad de esas bolsitas, bolas, que se apisonan al movimiento de los de Hay Cadáveres

Parece remanido: en la manea de esos gauchos, en el pelaje de esa tropa alzada, en los cañaverales (paja brava), en el botijo de ese guacho, el olor a matorra de ese juiz Hay Cadáveres

Ay, en el quejido de esa corista que vendía "estrellas federales"
Uy, en el pateo de esa arpista que cogía pequeños perros invertidos, Uau, en el peer de esa carrera cuando rumbea la cascada, con una botella de whisky "Russo" llena de vidrio en los breteles, en ésos, tan delgados, Hay Cadáveres

En la finura de la modistilla que atara cintas do un buraco hubiere En la delicadeza de las manos que la manicura que electriza las uñas salitrosas, en las mismas cutículas que ella abre, como en una toilette; en el tocador, tan ...indeciso..., que clava preciosamente los alfiles, en las caderas de la Reina y en los cuadernillos de la princesa, que en el sonido de una realeza que se derrumba, oui Hay Cadáveres

Yes, en el estuche de alcanfor del precho de esa ¡bonita profesora! Ecco, en los tizones con que esa ¡bonita profesora! traza el rescoldo de ese incienso; Da, en la garganta de esa ajorca, o en lo mollejo de ese moretón atravesado por un aro, enagua, en Ya Hay Cadáveres

En eso que empuja lo que se atraganta, En eso que traga lo que emputarra, En eso que amputa lo que empala, En eso que ¡puta! Hay Cadáveres

Ya no se puede sostener: el mango de la pala que clava en la tierra su rosario de musgos, el rosario de la cruz que empala en el muro la tierra de una clava, la corriente que sujeta a los juncos el pichido -tin, tin . . . -del sonajero, en el gargajo que se esputa...
Hay Cadáveres

En la mucosidad que se mamosa, además, en la gárgara; en la también glacial amígdala; en el florete que no se succiona con fruición porque guarda una orla de caca; en el escupitajo que se estampa como sobre en un pijo, en la saliva por donde penetra un elefante, en esos chistes de la hormiga, Hay Cadáveres

En la conchita de las pendejas En el pitín de un gladiador sureño, sueño En el florín de un perdulario que se emparrala, en unas brechas, en el sudario del cliente que paga un precio desmesuradamente alto por el polvo, en el polvo Hay Cadáveres

En el desierto de los consultorios En la polvareda de los divanes "inconcientes" En lo incesante de ese trámite, de ese "proceso" en hospitales donde el muerto circula, en los pasillos donde las enfermeras hacen SHHH! con una aguja en los ovarios, en los huecos de los escaparates de cristal de orquesta donde los cirujanos se travisten de ''hombre drapeado", laz zarigueyaz de dezhechoz, donde tatúase, o tajéase (o paladea) un paladar, en tornos Hay Cadáveres

En las canastas de mamá que alternativamente se llenan o vacían de esmeraldas, canutos, en las alforzas de ese bies que ciñe-algo demás-esos corpiños, en el azul Iunado del cabello, gloriamar, en el chupazo de esa teta que se exprime, en el recIinatorio, contra una mandolina, salamí, pleta de tersos caños . .. Hay Cadáveres

En esas circunstancias, cuando la madre se lava los platos, el hijo los pies, el padre el cinto, la hermanita la mancha de pus, que, bajo el sobaco, que va "creciente", o Hay Cadáveres

Ya no se puede enumerar: en la pequeña ''riela" de ceniza que deja mi caballo al fumar por los campos (campos, hum…),o por los haras, eh, harás de cuenta de que no Hay Cadáveres

Cuando el caballo pisa los embonchados pólderes, empenachado se hunde en los forrajes; cuando la golondrina, tera tera, vola en circuitos, como un gallo, o cuando la bondiola como una sierpe 'leche de cobra" se disipa, los miradores llegan todos a la siguiente conclusión: Hay Cadáveres

Cuando los extranjeros, como crápulas, ("se les ha volado la papisa, y la manotean a dos cuerpos"), cómplices, arrodíllanse (de) bajo la estatua de una muerta, y ella es devaluada! Hay Cadáveres

Cuando el cansancio de una pistola, la flaccidez de un ano, ya no pueden, el peso de un carajo, el pis de un ''palo borracho", la estirpe real de una azalea que ha florecido roja, como un seibo, o un servio, cuando un paje la troncha, calmamente, a dentelladas, cuando la va embutiendo contra una parecita, y a horcajadas, chorrea, y Hay Cadáveres

Cuando la entierra levemente, y entusiasmado por el suceso de su pica, más atornilla esa clava, cuando "mecha" en el pistilo de esa carroña el peristilo de una carroza chueca, cuando la va dándola vuelta para que rase todos.. . los lunares, o Sitios, Hay Cadáveres

Verrufas, alforranas (de teflón), macarios muermos: cuando sin...
acribilla, acrisola, ángeles miriados' de peces espadas, mirtas acneicas, o sólo adolescentes, doloridas del dedo de un puntapié en las várices, torreja de ubre, percal crispado, romo clít ... Hay Cadáveres

En el país donde se yuga el molinero En el estado donde el carnicero vende sus lomos, al contado, y donde todas las Ocupaciones tienen nombre….
En las regiones donde una piruja voltèa su zorrito de banlon, la huelen desde lejos, desde antaño Hay Cadáveres

En la provincia donde no se dice la verdad En los locales donde no se cuenta una mentira -Esto no sale de acáEn los meaderos de borrachos donde aparece una pústula roja en la bragueta del que orina-esto no va a parar aquí -, contra los azulejos, en el vano, de la 14 o de la 15, Corrientes y Esmeraldas, Hay Cadáveres

Y se convierte inmediatamente en La Cautiva, los caciques le hacen un enema, le abren el c... para sacarle el chico, el marido se queda con la nena, pero ella consigue conservar un escapulario con una foto borroneada de un camarín donde...
Hay Cadáveres

Donde él la traicionó, donde la quiso convencer que ella era una oveja hecha rabona, donde la perra lo cagó, donde la puerca dejó caer por la puntilla de boquilla almibarada unos pelillos almizclados, lo sedujo, Hay Cadáveres

Donde ella eyaculó, la bombachita toda blanda, como sobre un bombachón de muñequera como en un cáliz borboteante-los retazos de argolla flotaban en la "Solución Humectante" (método agua por agua), ella se lo tenía que contar Hay Cadáveres

El feto, criándose en un arroyuelo ratonil, La abuela, afeitándose en un bols de lavandina, La suegra, jalándose unas pepitas de sarmiento, La tía, volviéndose loca por unos peines encurvados Hay Cadáveres

La familia, hurgándolo en los repliegues de las sábanas La amiga, cosiendo sin parar el desgarrón de una "calada" El gil, chupándose una yuta por unos papelitos desleídos Un chongo, cuando intentaba introducirla por el caño de escape de una Kombi, Hay Cadáveres

La despeinada, cuyo rodete se ha raído por culpa de tanto "rayito de sol", tanto "clarito"; La martinera, cuyo corazón prefirió no saberlo; La desposeída, que se enganchó los dientes al intentar huir de un taxi; La que deseó, detrás de una mantilla untuosa, desdentarse para no ver lo que veía: Hay Cadáveres

La matrona casada, que le hizo el favor a la muchacho pasándole un buen punto; la tejedora que no cánsase, que se cansó buscando el punto bien discreto que no mostrara nada -y al mismo tiempo diera a entender lo que pasase -; la dueña de la fábrica, que vio las venas de sus obreras urdirse táctilmente en los telares-y daba esa textura acompasada...
lila...
La lianera, que procuró enroscarse en los hilambres, las púas Hay Cadáveres

La que hace años que no ve una pija La que se la imagina, como aterciopelada, en una cuna (o cuña) Beba, que se escapó con su marido, ya impotente, a una quinta donde los vigilaban, con un naso, o con un martillito, en las rodillas, le tomaron los pezones, con una tenacilla (Beba era tan bonita como una profesora…) Hay Cadáveres

Era ver contra toda evidencia Era callar contra todo silencio Era manifestarse contra todo acto Contra toda lambida era chupar Hay Cadáveres

Era: "No le digas que lo viste conmigo porque capaz que se dan cuenta" O: "No le vayas a contar que lo vimos porque a ver si se lo toma a pecho"
Acaso: "No te conviene que lo sepa porque te amputan una teta" Aún: "Hoy asaltaron a una vaca" "Cuando lo veas hacé de cuenta que no te diste cuenta de nada ...y listo" Hay Cadáveres

Como una muletilla se le enchufaba en el pezcuello Como una frase hecha le atornillaba los corsets, las fajas Como un titilar olvidadizo, eran como resplandores de mangrullo, como una corbata se avizora, pinche de plata, así Hay Cadáveres

En el campo En el campo En la casa En la caza Ahí Hay Cadáveres

En el decaer de esta escritura En el borroneo de esas inscripciones En el difuminar de estas leyendas En las conversaciones de lesbianas que se muestran la marca de la liga, En ese puño elástico, Hay Cadáveres

Decir "en" no es una maravilla? Una pretensión de centramiento? Un centramiento de lo céntrico, cuyo forward muere al amanecer, y descompuesto de El Túnel Hay Cadáveres

Un área donde principales fosas?
Un loro donde aristas enjauladas?
Un pabellón de lolas pajareras?
Una pepa, trincada, en el cubismo de superficie frívola...?

Hay Cadáveres

Yo no te lo quería comentar, Fernando, pero esa vez que me mandaste a la oficina, a hacer los trámites, cuando yo curzaba la calle, una viejita se cayó, por una biela, y los carruajes que pasaban, con esos crepés tan anticuados (ya preciso, te dije, de otro pantalón blanco), vos creés que se iban a dedetener, Fernando? Imaginá… Hay Cadáveres

Estamos hartas de esta reiteración, y llenas de esta reiteración estamos. Las damiselas italianas pierden la tapita del Luis XV en La Boca!
Las ''modelos"-del partido polacono encuentran los botones (el escote cerraba por atrás) en La Matanza! Cholas baratas y envidiosas -cuya catinga no compite-en Quilmes! Monas muy guapas en los corsos de Avellaneda! Barracas! Hay Cadáveres

Ay, no le digas nada a doña Marta, ella le cuenta al nieto que es colimba!
Y si se entera Misia Amalia, que tiene un novio federal!
Y la que paya, si callase!
La que bordona, arpona!
Ni a la vitrolera, que es botona!
Ni al lustrabotas, cachafaz!
Ni a la que hace el género "volante"!
NI Hay Cadáveres

Féretros alegóricos!
Sótanos metafóricos!
Pocillos metonímicos!
Ex-plícito !
Hay Cadáveres

Ejercicios Campañas Consorcios Condominios Contractus Hay Cadáveres

Yermos o Luengos Pozzis o Westerleys Rouges o Sombras Tablas o Pliegues Hay Cadáveres

-Todo esto no viene así nomás -Por qué no? -No me digas que los vas a contar -No te parece? -Cuándo te recibiste? -Militaba? -Hay Cadáveres?


Saliste Sola Con el Fresquito de la Noche Cuando te Sorprendieron los Relámpagos No Llevaste un Saquito Y Hay Cadáveres

Se entiende?
Estaba claro?
No era un poco demás para la época?
Las uñas azuladas?
Hay Cadáveres

Yo soy aquél que ayer nomás...
Ella es la que… Veíase el arpa...
En alfombrada sala...
Villegas o Hay Cadáveres

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No hay nadie?, pregunta la mujer del Paraguay.
Respuesta: No hay cadáveres.

Tuesday, June 16, 2009

ENRIQUE SYMNS



Los viajeros sólo desean llegar y partir de los puertos, nunca permanecer. En los puertos, la vida es una aburrida parodia. Hay pianistas, payasos y toda clase de inventos para entretener a los que viajan. Hay amores para acompañar la soledad y juegos dramáticos para perder el tiempo.

Al atardecer de los sueños, el marino siempre se asoma a esa mágica sensación de que la vida empieza al borde del abismo que separa los mundos. El mundo de los muertos que parece vivir y el mundo de los vivos que simulan estar muertos.

La aventura es más allá, en el Mar de Nunca Jamás, donde Alguien nunca se olvida que es Nadie. Al marino no le interesan las noticias que circulan en la Tierra de Siempre. En esa tierra, la realidad son modas que el tesorero acumula en los cofres de la ausencia.

Todos los días nos vemos obligados a escoger entre ser el guerrero-pirata-loco-extraterrestre o ser el lame-mocos que solo quiere casarse-escribir el libro-alquilar el depto-comprar marihuana para llenar de escombros su vacío.

Es más cómodo viajar en sillas de ruedas en la autopista de las emociones controladas. Es más cómodo que andar rengueando por caminos desconocidos. Es mas cómodo internarse en el asilo de las costumbres que seguir recorriendo nuestro miedo a la oscuridad.

Uno de estos días en que el gris de la ausencia alcanza su mayor brillantes, quizá sea bueno asomarse nuevamente a esa peligrosa escollera. Por eso voy a brindar con ustedes, mis amigos, para que esa noche nos encontremos en el espacio imaginario de nuestros sueños.

Brindo por todos aquellos que insisten en desconocer el misterio de la existencia. Por que en el brindis cierren los ojos y que al volver a abrirlos el escenario sea otro y la obra maravillosa.

Brindo por los intrépidos que hoy están tristes, por los vagabundos que se creen perdidos, por los rebeldes que están resignados, por los perseguidos que tímidamente poseen el secreto. Que se cumplan sus peores propósitos. Que gocen el peor momento. Que sigan siendo polizones ocultos entre los pliegues de la pesadilla colectiva. Que nunca los encuentren, que siempre lleguen a tiempo o que no exista el tiempo, para que puedan llegar.

Brindo por mis invisibles amigos, los que saben que no saben, los que deseando vivir, viven simplemente deseando.

Que funden su reino, que encuentren su magia, que hagan la fiesta, que nunca se pierdan.

Y de no ser así, que el mundo se pudra en el infierno que nos sugieren.

Monday, May 11, 2009

Francisco Paco Urondo


Los Descuidos

Mi mano se desliza en busca
de los pechos expertos:
el agua es tibia y generosa

Bajo la tela prevenida de su prenda nocturna
han bajado los cielos
para dejar caer el primer movimiento del agua.
parece que va a llover;todo esta quieto y solo.

Ella puede demorar las cosas;
ocultar algo todavia.puede salvarse
¡dios mio,que no haya perdido esa,entre tantas
Agudezas!

Solo me tranquiliza que sea mujer de mundo:
tiene astucia para el naipe
y para la indolencia;
es habil con su cuerpo elegido
que se encrespa y ruge.conoce a fondo los placeres.
pero con el temporal irrumpen sus fragancia secretas:
es esta una delicadeza que nunca pudo controlar.

entonces la excede su innecesaria verguenza;
los sueños quebrantados,el olvido.
y la dejo llorando,
perdida en su mundo,
tan fragilmente suspendido...


(Francisco "Paco"Urondo
poesia sacada de "Los Descuidos"
del libro edicion casa de las americas coleccion la honda-el vedado-cuba
año 1983)