Friday, July 02, 2010

MARCELO CARNERO


a Sur

"Voy hacia lo que menos conocí en mi vida:
voy hacia mi cuerpo"
Héctor Viel Temperley

El extraño
No tengo más raza
que mi boca

el resto
el cuerpo
un tendón

Ir hasta él
dar lo que queda.



Reflexiones sobre el hueso del tahúr
No es fácil
encontrar el principio

La mosca
podríamos decir

un flemazo de sangre
envuelto en algodón
un diamante de veda

La mosca dijimos
como un cuerpo ciego
nulo en el espectro

¿cuántas mañanas
fue el martillazo
del disparo una mentira
antes de hacerse
el lugar de su memoria?



Tratado de cuerpo
La falta de memoria
me produce terror

como el frío

hay algo a lo que no
me acostumbro

porque aquí hubo un nombre
y ya no hay nada.



Asunción de pacto
Padre
detrás del cuerpo siempre
la sangre pulsa a fuerza mariposas

El agua en tu presencia es una sola

Por ir hasta lo tuyo
por la lisura blanca
de las suaves antenas

la luz desvencijada en los armarios
y la lenta palabra que no alcanza.



Arte de guerra
El sonido
le cruza una mordaza al día

así la curva es lenta
y supone una piedra

El rito a una piedra:
Ser un pez en el velo
del barro hasta el hartazgo.



Observancia del puerperio
Doy en terrible encantamiento la palabra
la lluvia ha cesado

dejando este poro como obsequio
lavo las dos semanas de mi cuerpo
sin tocar.



Elevación de la peste
A veces no podemos ni mirar
las moscas en nuestro odio
y aunque no sabemos
nos abrazamos

Flotan rubios racimos de ojos.



Pregnancia del velo
En el pecho trepanan las cánulas vacías
de una misa avanzada con esquirlas de sangre

acá hay nombres de leche
que cifran su marea
como piedras rajadas que se duermen

Decrecen

Entonces no es mentira
que el aire es filamento
de un ritmo

será que yo no entiendo que el amor
es un espejo hecho de lo extraño

Al borde de los números de hoy y los orines
el futuro mosaico de la ausencia

burbujas de mercurio hacia el techo.



Sentido de la oración
Está mi madre atenta a los orines
no hay hijo sin belleza que se eleve

Abre en mí el pecho
me trabaja con finos movimientos

y en ruidos me deforma.



Asunción de pacto
Está el padre sentado
sus manos bendecidas como tropas

padre de las dos guerras de mi vida
me llama con dulzura a la memoria

yo deseo en su nombre y no me veo.



El extraño
Por la boca
que no tengo
habla

silencio
en el silencio
en el silencio.



Oficio de lo rígido
El dolor sabe hacer

Como una leche fría
se me entrega lo oculto

Vientre sin madurar
me anticipo al silencio

Se me cae la boca
pero no digo nada

Ahora que lo sé
pena por cuerpo el otro.



Concepción del rictus
Salgo
la humedad
me deshace

sal y sal
rayo la estrella

Mi miedo en una voz se talla.



Arte de guerra
Hay una razón en este ejercicio
incompleto de decir

mi pequeño quirófano nocturno

la mutilación del lenguaje
y estos cuerpos que no mueren
pero se pudren.



El extraño
Y en tu boca
se me laven las manos
de tu luz
que me abre transparencias

no habrá sitio más huido
que este cuerpo.



Proscripción del deseo
Mi madre que espera que su hijo no la olvide
sobre los instrumentos que han usado los hombres
lamparón amarillo en las camas de junio
su domingo y su ramo de muerte entre los labios

Desde tu camisón me persigno los soles
desde tu tiempo hartado, desde tus animales

Mi madre fue la sombra que no me supo nunca
y su pan siempre es poco y su cuerpo un sudario

¿Qué has hecho de tu carne?

Afuera llueve madre a fuerza de otros mares
a la altura en que todo nos mira desde el mundo

He lavado tus manos repletas de otros nombres
entendiendo el cansancio que es la ley de tu día

No hay hijo sin belleza que se eleve
Ni madre que deseándola sea mía.



Asunción de pacto
El hueso de la luz
amanece su calcio

La muralla de lluvia
se marea en los ojos
el velo de los hilos
del tabaco

Bajo al silencio de agua

Soy otro
no me veo

Tengo miedo de ser
ese es el nombre.



Oficio de lo rígido
La piedra
matando
cansa.



Refugio de los que hablan
Como si en el pequeño
corazón de este mundo
fuéramos encontrados
besándonos los ojos

Un día estaremos solos
no vendrá la mañana.



Elevación de la peste
Vuelta mi madre de muerte abierta
mantenido a nudos el cuerpo
cifrada ahora su fragancia
en la insistencia del cadáver.



Oficio de lo rígido
Camino
golpeo algo con mis manos
y ante el agite de moscas grito:
de este cuerpo comemos todos.



Proscripción del deseo
Y salir de la madre
como del espejo

Lo descomunal
de ese no retorno
lo que no aprendemos

romper con la sed
de una saliva hecha de ardores

Hasta la médula
la sonda del incendio insoportable

no retorne yo
con la mano hirviendo
a tocarla

ni a suplicar su olor

cuando por la rotura
entre a la madre a buscarla.



Tratado de cuerpo
La misa
unge transparencias

mi padre me fascina
alto
como una lúmina caliente

es un santo con guantes de boxeo
un cuchillo de amor de hoja ceniza

Guacha como un cordero
la carne entra al silencio del aviso

¿Quién veló mi memoria hasta las letras?

Hasta que en mi recuerdo
se destierre su nombre
fecho la discusión con la palabra.

Marcelo Carnero nació en Buenos Aires en 1978, publicó Tratado de cuerpo, Ediciones La Carta de Oliver, Buenos Aires, 2008.

Thursday, June 03, 2010

GERMAN ARENS






VECINOS

Ayer...

(no daré
datos precisos
en relación
a Waimann,
dejo situado
el ayer
en algún lugar
de mi tiempo)
vi a Waimann
esperando
a la muerte
en su puerta
de calle.
Lo sé
muerto
desde hace
cuatro meses,
predestinación
de su médico.
Ayer
vi a Waimann
esperando
a la muerte...

y hoy
Waimann
está muerto
está muerto
está muerto
Ayer...
además de
a Waimann
esperando
a la muerte
en su puerta
de calle
ví a Alberto...
volvía satisfecho
del gimnasio...
y ayer,
además de
a Waimann
en su puerta
de calle
esperando
a la muerte
al momento
en que Alberto
satisfecho
volvía
del gimnasio...
pude ver
a la mujer
de Kandia
y en sus manos,
de la cooperativa obrera
cinco bolsas.
Todos ellos
(mis vecinos)
me han visto,
aunque no tienen
el deseo irrelevante
de escribirme.



CANAL MAYOR

Hay un lugar,
detrás de la barraca…
al que memorando
un instante
retorno.
insistente.
Lugar
en el que a hondazos
pescábamos
las carpas…
lugar
casi naranja
canal mayor.
Lugar
en que de niño
casi llegué a la muerte…
muerte
casi naranja
así
como
el canal.



ESPARRAGOS

Los espárragos más tiernos
crecían a ambos lados
de un desague
que habitaban
desde los inicios
de la colonización
las ranas y los mosquitos.
Los buscábamos por debajo
de la sombra
de un sauce llorador
en los veranos del setenta.

Una vez encontramos
Un paquete envuelto
en papel de diario…
estaba lleno de balas.


PEREZA

En homenaje
a la desidia que siento
por todo todos,
en pereza perecen
palabritas pergeñadas
a desgano de ganas
de vivir perdiendo
perdido en esta periferia poética
donde el sustantivo leche
transgrede los hervores creativos
de mis contemporáneos libreversistas.

A mi la muerte me filosofa cortito
y a las divinidades antepongo mi pelela.

A la posteridad
la postergo porque vendrá del huevo
como quien vino.

Que malicia esta malicia
de decir siendo tantos.
Que contrariedad la de pensar
cuando no hay respuestas
a la pregunta que nos asiste.

German Arens,Nació en Bahía Blanca,ciudad donde reside actualmente.Además de escribir es fotógrafo y cantor de milongas sureras y tango(forma parte del grupo "La puñalada" con quienes ya grabó dos discos)Ha publicado los libros "Pueblada"(Ediciones "En Danza")y "Versos de Gabino"("El Suri porfiado").Ha creado varios Blogs;Para los amantes del tango:www.tangosreos.blogspot.com y para los poetas: www.elcosmosurero.blogspot.com y POETAS ARGENTINOS(misrespetosalossiguientespoetas.blogspot.com)En este último se encuentra una valiosísima selección de los mejores poetas de nuestra tierra,y también de los más jóvenes.

Sunday, May 30, 2010

MAROSA DI GIORGIO


El bosque de casuarinas donde un día se presentó el Diablo.

-¿Se presentó el Diablo?
Sí, y todo tejido en lana roja y negra. Como una manta y un saco.


Yo era chica y dije: -¿Qué es un diablo?
Era adolescente y quedé alelada.
Era una mujer y quedé picada.

Me le acerqué, pero no mucho, porque no se podía; a ratos, parecía que no estaba.
De pronto dije:
-Yo soy una princesa. Pero, legítima; no e pacotilla como las que salen en los diarios.
Al oír esta oración extraña, parpadeó, aunque sus ojos eran inmóviles, y algo se asombró.
Quedaba tieso. Parecía un objeto, un tejido olvidado.
Yo, por aliviar las cosas, vencer esas extrañezas, fui hasta la cocina, tomé, desde un platillo, dulces de higo, salí a mirar las ramas.
Pero, él ya estaba allí; con un salto invisible y opaco, ya estaba allí.
Le dije: -Diábolo.
Él contestó: -Mariposa Glicina. Y Glicina Mariposa.
Llamándome así por mis nombres prohibidos, pues, por salvarme de todo mal, no me habían hecho figurar en el Registro.
Me acerqué a su lana. Él dijo: -Vayamos a los infiernos donde están nuestros hermanos.
-¿Cómo…?!!
Di un grito que no se oyó.
Pero, le tendí los dedos, que él acarició por sumo instante. Pidió: -Y dame las cosas de abajo.
Aunque parezca mentira me acerqué y separé las piernas.
Él buscó y encontró los orificios; lamió y hendió; uno a uno, los lamía y los partía. Yo, un poquito, brincaba. Dijo: -Vayamos al infierno, ya. Eres de las que sirven bien. Vamos, bromelia, móntate en mi lomo. Y vamos.

...
Domingo a la tarde...

Domingo a la tarde, y voy por el huerto sin recordar cómo salí y llegué hasta acá. El cielo es de oro, deslumbrador, y de los naranjos caen frutas y flores.
Trepo a uno, según mi costumbre antigua. Estoy un rato. Los pájaros saltan de rama en rama. Desciendo. Subo. Tomo una fruta.
Al bajar, ya veo un cadáver. Vestido y tendido. Y más allá, otro. Y otro. Por todos lados, aparecen. Vestidos y tendidos.
Y cada uno con el hígado destrozado o el corazón. Pero ¿quiénes son? Acaso, no me percaté y hubo una rápida guerra?
En puntas de pie, voy hacia la casa; desolada paso el jardín de celedonias y “conejitos”. Adentro, no queda nadie. Voy a gritar; para qué, si nadie oye. Algunas mariposas chocan en los vidrios.
Sobre la mesa hay un álbum que no conocía; al entremirarlo, veo dibujada la batalla, los cadáveres y las plantas. En blanco y negro. Y en colores. La noche cae de súbito; las luces se encienden solas.
Y aparecen más cadáveres entre las plantas.

...
Anoche, volvió, otra vez, La Sombra; aunque ya habían pasado...

Anoche, volvió, otra vez, La Sombra; aunque ya habían pasado
cien años, bien la reconocimos. Pasó el jardín violetas,
el dormitorio, la cocina; rodeó las dulceras, los platos blancos
como huesos, las dulceras con olor a rosa.
Tomó al dormitorio, interrumpió el amor, los abrazos; los que
que estaban despiertos, quedaron con los ojos fijos; soñaban,
igual la vieron.
El espejo donde se miró o no se miró, cayó trizado. Parecía
que quería matar a alguno. Pero, salió al jardín. Giraba, cavaba,
en el mismo sitio, como si debajo estuviese enterrado un muerto.
La pobre vaca, que pastaba cerca de la violetas, se enloqueció,
gemía como una mujer o como un lobo. Pero, La Sombra se fue volando,
se fue hacia el sur. Volverá dentro de un siglo.

De "Los papeles salvajes" 1971

...
Árbol de magnolias...

Árbol de magnolias,
te conocí el día primero de mi infancia,
a lo lejos te confundes con la abuela, de cerca, eres el aparador
de donde ella sacaba el almíbar y las tazas.
De ti bajaron los ladrones;
Melchor, Gaspar y Baltasar;
de ti bajaban los pastores y los gatos;
los pastores, enamorados como gatos,
los gatos, serios como hombres, con sus bigotes y sus ojos de enamorados
Esclava negra sosteniendo criaturitas, inmóviles, nacaradas.
Virgen María de velo negro,
de velo blanco, allá en el patio.
Eres la abuela, eres mamá, eres Marosa, todo eres, con tu
eterna
juventud, tu vejez eterna,
niña de Comunión, niña de novia,
niña de muerte.
De ti sacaban las estrellas como tazas,
las tazas como estrellas.
Estuvo oculto en tus ramos el Libro del Destino.
Te has quedado lejos, te has ido lejos.
Pero, voy retrocediendo hacia ti,
voy avanzando hacia ti.
Te veré en el cielo.
No puede ser la eternidad sin ti.

De "Los papeles salvajes" 1991

...
Poema X

Este melón es una rosa,
este perfuma como una rosa,
adentro debe tener un ángel
con el corazón y la cintura siempre en llamas.
Este es un santo,
vuelve de oro y de perfume
todo lo que toca;
posee todas las virtudes, ningún defecto,
Yo le rezo,
después lo voy a festejar en un poema.
ahora, sólo digo lo que él es:
un relámpago,
un perfume,
el hijo varón de las rosas.

Thursday, May 20, 2010

MARITZA KUSANOVIC


(de "Hullablanca")


quema alas
quémalas todas
que malas en el dorso
las balas muérenos
mario no volverá
hoy al barrio velas
cosan en las espaldas
aguasmadres mojan
cadáveres y lanceros
diábolos sudan estos
no mueren y los matamos
de muerte andangritando
aparecidos refucilan
contra vayas una
y otra vezaves de lamadre
caen a las culpas

(44)

encarnación reincide
en los huesos la masa
se torna un pan defendido

(46)

hulla lanegra
en lo negro fueron
dejadas viudas de
dios los huérfanos

(47)

palo a palo de lluvia
somos lafiera
golpea el parche
cicatrizábre la rosa
vaciadas vainas
los amansadores

(48)

...

Otro seudo

Madre todos estos años
paseando el útero de aquí
allá el óvulo haciendo
un rojo un sepia un negro
Cada uno se rompe
como puede madre
he visto cosas
La belleza y yo nos separamos madre
Nunca fui niña No tuve dolor
No arrastré peso de alas
solo esta línea que me parte
y ordena
mitad pacífica mitad atlántica
madre
adaptarse es acostumbrarse al muro
Este músculo de pared pensada
Pensar que a veces
tengo suerte y me desgarro madre
y parece una boca de salida
Y esta mano no arde La húmeda
del interior siempre extranjero
Porque los ojos no quieren abrirme
abro los ojos madre
la herida mancha la mesa
Casi una palabra
Casi oída
Donde cae la gota respiro
Y también es falso madre



Bajo sospecha

Se sube el telón
El público entra y se sienta
El público mira al público
(ya no se ven
Ya se miran mal)
Las luces hacen pared

Se alza la ceja derecha
La izquierda se mueve
El silencio espera que se pase
(ella mira el reloj) Pasa

Hay un reflejo que nadie reconoce
(photoshop) La quietud duele
El público se inquieta

El público observa su entrada
mientras el público lo mira
Se extraña el acomodador
(oscurecimiento) El público
recuenta al público
El público se distancia
del público (suenan parpados)

Público y público se mira de reojo
Suena pintura de labios (rojo encarnando)
Se extraña el genero
El público empalidece No hay rasgos
Se extraña el protagónico

El público
se descompone frente al público
(pánico terráqueo) No hay voces
Se extraña la autoría
Se corre el pensamiento
El público desconfía del público

Baja la barrera Nadie avisa
Nadie dice “esto se terminó”
Se extraña la normalidad
(algo de batalla De grito
De sangre De descenso)

Se extraña el aplauso
El público no se mueve

(el ojo de la aguja mira el reloj)
el tiempo pasa volando
Se baja el mundo
Nadie avisa Nadie dice
Esto se terminó

Se extraña el yo



El tronco caido y las raices rabiosas

se preguntan Qué Pasó
¿qué pasó?
pasó que no quiso Ir Tan Lejos Para Matar si podía hacerlo en ese mismo campo
Uno no debe ser empujado a la antropofagia de comerse la propia cabeza
Pasó que No Quiso Ir Tan Lejos
y disparo ahí su locura
Es simple Es lógico
Ningún animal en su sano salvajismo gastaría músculo en semejante viaje si
Tirar La Sangre Es Lo Mismo Aquí o Allá
Salta a la misma velocidad y nos vacía con la misma intensidad
Esto es nada más que agilizar los trámites de la muerte. No importa el lugar
No hay que ser esencialista No escribirás lo singular Somos universales
Entonces qué joder?
Lo importante es volarte el cerebro
Arrancarte las piernas
Ese es el objeto en la mira Centrarse en la acción El suceso lo es todo
Querer no-ir Y saber que no se quiere
Qué importa una estrella en el pecho Una luna entre los ojos La bandera en el sarcófago Apunten esto El Enemigo Soy Yo
Apunten Descarguen en mi
Soy el muro de los lamentos Carguen tres veces en mi carne
Soy el camino al calvario Carguen mi carga
El enemigo Soy Yo por mi árbol

Nota: Maritza Kusanovic Vargas nació en Punta Arenas en 1965. Publicó Erotema en 1995. Su poesía fue incluida en la antología "Poesía Insurgente de Magallanes" realizada por Pavel Oyarzún y Juan Magal. Formó parte del movimiento "Canto Fundamento". Editó "Hullablanca" en El surí porfiado ediciones en 2008. Tiene inéditos los poemarios "La ruta del nombre" y "Canybalada". Vive en Santa Cruz desde hace 35 años

Sunday, May 09, 2010

RAUL MANSILLA


APRECIACIONES

Sos el cuerpo de un delito que quiero cometer.
Un cuello de botellas con mensajes arrojados en Caleta.
Un embotellamiento de aros donde quiero lastimar mi lengua.
Piedra bella para tropezar tres veces.
Quiero tu piel para sacar a pasear mis dedos los fines de semana.
Quiero morder cada ángulo de tu gemido.
Quiero que tu cuerpo y mi cuerpo hagan música nocturna.
Quiero morir accidentado a tu sonrisa.
Enredado.
Electrocutado a tu cabello rojo.
Sos la nube tóxica que destruye mi capa de héroe.
Sos un marine norteamericano invadiendo mi corazón.
Una moneda cayendo de los dos lados.
Una mujer bailando sobre el árbol caído.
Roja beldad dentro de ojos verdes.
Roja maldad dentro de ojos verdes.
Ojos verdes asesinos verdes Felmer verdes Villa Farrel verdes Comodoro.
Ojos verdes bajo libertad condicional.
Ojos verdes bajo palabra.
Quiero darte respiración boca a boca en un supermercado
en un convento de carmelitas.
Quiero extraer tu punto ggggggg para usarlo de amuleto.
Te gustaría que estemos en la letra de un bolero
en la constitución
en el himno.
Que tengamos una calle en el Oeste?.
Te gustaría que estudien nuestro amor los físicos.
Te gustaría hacer el amor en el primer asiento de un ómnibus de larga distancia?
Te gustaría hacer el amor en un probador de ropa?
En una sesión de la legislatura?
En la misa de once en la de gallo un menage a trois con una monja?
En una marcha docente envueltos en banderas de aten sejún picún leufú?
Dentro de un museo un cráter un tanque australiano?
Te gustaría hacer el amor en puentes casas de lencería en el baño del Rotary Club?
Sos un viento de 240 kilómetros por hora.
Sos deliciosa y Granny Smith.
Quiero que tu cuerpo y mi cuerpo provoquen el derrumbe de la bolsa de valores.
Quiero ser tu libro de cabecera tu médico de cabecera tu cabecera.
Ser el guardaespaldas de tus cuerdas vocales.
Quiero ser tu cuchara favorita.
Tu resfrío personal.
El custodio de tu mal humor.
Quiero ser tu ropa interior.
Quiero ser pluscuamperferto cóncavo biconvexo polifuncional.
Quiero ser tu tampón preferido el costado de tu cama.
Quiero estar dentro tuyo los años normales y bisiestos.
Quiero que podamos hacer fuego frotando nuestros cuerpos.
Quiero que nuestros orgasmos saturen las líneas telefónicas.
Quiero hacer una película con tus labios.
Una declaración de bienes de tu cuello.
Un manifiesto con tus piernas.
Un acertijo con tu caminar.


NO ESCRIBO MAS POEMAS DE AMOR

Basta no hay que hacer más poemas de amor hay que eructar dijo Aldo el alacrán animal urbano mi amigo.
Destornillador es una palabra muy larga pero como no hago más poemas de amor además éste es sólo un instrumento líquido que me alegra es decir: tres partes de naranja y una de vodka pero yo le pongo dos. Así me dice Aldo porque él es un inquisidor del alma humana y yo no escribo más poemas de amor.
Destornillador: herramienta que alegra. Out real academia.
Ella recibió mis últimos poemas de amor y dijo que me dejara de joder por esto también no escribo mas poemas de amor. Lo mismo piensa Macky que los escuchó y por eso good bye poemas de amor.
Los últimos poemas eran ya un boomerang que en vez de provocar júbilo desataban ira.
Iras desatadas de izquierda a derecha y vice v e r s a que luego iban por doquier y le rompían la cabeza a alguien y nuevamente servían y pero nadie las medía nadie.
No escribo más poemas de amor así que no debería enamorarme más no debería adentrarme mas en ese espacio sin tiempo esa eternidad efímera etc.
No hago más poemas de amor. Aldo está de acuerdo.
Por lo anteriormente dicho no respeto más el corte de verso,
sabrán comprender amigos poetas.
No escribo mas poemas de amor porque macky dicen que son malos, que sólo tienen efecto en mis circunstanciales amadas. Aldo va mas lejos, dice que soy un boludo.
Vivan los instrumentos como éste, viBa pedro rojas, viva tus ojos, y el aroma que quedó en el sweater rojo que olvidaste en mi dormitorio. Pero ella es pragmática, terrenal, no se anda por el aire como los poetas, los que hacen poemas de amor, no como el Aldo o la Macky, y eventualmente Jorge Spíndola que vive en Trelew, es mi amigo y no sabe mandar un mail.
Cómo estoy yo?
Tengo una remera, eso le decimos acá en Argentina a esto que me cubre, pero yo nunca remé, y Aldo tampoco. La de él es blanca con un lamparón de vino tinto en la tetilla.
Macky tampoco rema y sin embargo allí está su remera. Lo que pasa es que hoy hace calor, y me decidí, a la mierda con los poemas de amor.
Esto abre una nueva etapa en mi carrera literaria?
Aldo sabe, porque anoche nos tomamos tres botellas de vino, y me dijo pelotudo, que está un grado mas arriba que boludo.
No escribo mas poemas de amor, así que ladies and women, sigan leyendo a neruda, becquer, benedetti, cómo se llama la que se mató en mar del plata?
Está bien, el destornillador puede haber activado zonas que ni yo conozco, ese tipo de cosas dice la psicóloga.
No escribo más poemas de amor y tomo vodka con jugo de naranja.
No escribo más poemas de amor, tampoco tengo perro,
vivo con mi hermana estamos colgados del cable.
No escribo más poemas de amor.
Aldo dejá de joder, Macky, dejáme escribir esto, les prometo que no escribo más poemas de amor, es lo último, perdón, y ya no escribo más poemas de amor.


AL PERDER SU DENTADURA TU Y YO HEMOS PERDIDO

La belleza se agota en los patios traseros donde mi padre perdió su dentadura: herramienta de morder en el universo de la tarde; podría haber sido una buena imagen pero estaban los perros, sospechosos.
Con mi madre y mis hermanas buscábamos entre los ladrillos plantas hierros maderos alguna respuesta a nuestros interrogantes.
Al buscar esa prótesis también buscábamos la felicidad y el éxito efímero.
Habíamos puesto en funcionamiento todas nuestras estrategias de búsqueda para encontrar el amor la guerra el blanco el salmón la moneda girando la moneda girando en el aire, caras y secas caras y secas.
Papa pa Papa pa Papa Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa
porqué no bajás como padre a la gramilla a buscar lo que es tuyo.
Los perros siguen siendo sospechosos y la ingenua y efectiva coartada
es revolcarse en los campos del señooooooooooooor.
Mi madre pensaba a quién tiene Dios en la gloria y removía las macetas.
Mi hermana cuestionaba el sentido de sus propias certezas y hurgaba detrás de los lugares comunes donde podría haber algo como una dentadura.
Papa pa Papa pa Papaaaaaaaaaaaaa Papaaaaaaaaaaa Papaaaaaaa
Rehén de la tradición la poesía mi padre la locura los perros sin estructura ósea yendo y viniendo como una cadena de ADN como la bailarina de flamenco en el cisne de cuello negro que da plumas para luego hablar de la belleza nuevamente o de los padres que ya no se sabe de que lado están si en el umbral muertos de miedo o en la gramilla buscando dentaduras o si los perros saben tanto como las damajuanas, las botellas vacías los tetras y los que tienen dentadura en los ojos los puños la camisa el culo los mordiscos al aire.
Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa Papaaaaaaaaa Papaaaaaaa Papaaaaa
En el desorden familiar, Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa agachados y en cuclillas en la mesa del escándalo papa pa papa pa papa pa papa papa pa con el loco y el borracho y la policía llegando y la ambulancia llegando, con la guitarra rota el domingo y la dentadura de reír, seria, tirada como un alambre.
Papa pa Papa pa Papa pa.

CON TU AROMA POR LA CALLE

Entiende el amor que voy con tu aroma por la calle?
Que aunque solo entre los hombres de negocios
entre los canillitas que gritan sus últimos diarios
voy acompañado?
Esta mañana es de otro color
porque voy con tu aroma por la calle
y los niños que me miran hacia arriba
saben que soy dos
y el pícaro almacenero de la esquina
sabe que te dejé en las sábanas tibias
boca abajo
elaborando más aroma
para las calles de mañana.

LA HUMEDAD QUE NECESITÓ TU PIEL

Fui la humedad que necesitó tu piel?
Y aún así, dentro de tu cuerpo,
porqué unté mis ojos en tu miedo?
Caí como una manzana rota dentro tuyo
Qué fuí, pecado o gravedad?
Hay teoría para esto?
Viajé, líquido por tus jadeos de niña,
llegué cuando mirabas la espalda de tu padre?
Te saqué del horizonte que incendiaba Picún,
fui uno de esos bomberos de cara buena
que suelen perder la vida en las noticias?
Cuán húmedos mis cuarenta y tantos
fueron, en tus veinte,
solo la necesidad de tu cuerpo?
Quién hoy me mira,
el gato de tu cuello
o tus ojos mapuche?

Wednesday, April 21, 2010

MIGUEL OYARZABAL




SANGRE DE PALABRAS

No sé qué hacer con lo que escribo;
parece una galera en desorden,
o una aparición incontenible
que termina por exceder a mis ojos.
Podría olvidar,
destruir,
arrancarme las lapiceras de las manos,
pero volverían a aparecer
como los conejitos de Cortázar.
La única salida;
aferrarme a los renglones
y respirar a todo lo ancho de mí,
para meterle palabras a mi sangre.




A CADA UNA DE LAS LÁMPARAS

Debo el poema a las lámparas
tal vez para otro libro
o para nunca.
Sí, es cierto que me fueron fieles desde el primer lápiz,
desde la pluma cucharita y el tintero involcable,
que las descubrí en la adolescencia,
que las hice mías cuando todavía era muy joven,
que las traje al sur
para velar saudades de mapa arriba:
Pero aún ignoro de dónde vienen,
Cómo funcionan, por qué.
Creo que se parecen al sol de las cinco de la tarde
como el que se quedaba apoyado en el tapial de mi infancia,
o al de las nueve de la mañana pintandome el desayuno.
Siempre caen inclinadas en la parte más cálida de la mesa
Dejando ver claramente los trazos, las palabras, las torpezas.
Son las muletas justas
para que el ojo rengo deambule por la hoja sin caerse
y cuando la mirada se pone en blanco ignorando el papel,
se convierten en el escenario donde los dioses bailan
y sentencian a la mano a escribir cien veces me duele.
Creo que también alumbran como las lunas de la medianoche,
cantando sin alzar la voz
para que sea yo el que baila con los recuerdos,
el que arme sus nombres con el humo del cigarrillo,
el que le ponga el costado a las historias que no fueron,
el que sangre seriamente en el final de cada verso,
el que distinga entre el poema y la niebla.
Así es que las busco cuando prescribe el día
y las empuño como un timón,
como la brújula que me guía.
Hasta que por la ventana vuelva a aparecer el horizonte.




ENTRE SUEÑOS Y VEREDAS

Soy
el que asumido a veces
deriva por las calles;
que se ausenta de la mesa con alas imposibles y regresa
planeando en los sonidos;
que acude a la memoria para sostenerse.
Soy
el hipermétrope desesperado
que deambula
entre sueños y veredas




AL COSTADO

Apenas si me ha sido dado el lado izquierdo de las cosas;
Para decir la verdad,
sólo distingo los costados izquierdos.
A menudo suelo encallar añorando gestos en contraluz.
Puertas, pisadas y alguna calle conocida.
Al quedarme solo frente a la herrumbre de los sueños,
También pierdo la voz.
Cuando la mirada no puede abandonar a su propia bruma
y más aún,
donde el otro cruza demasiado rápido
por el lado derecho de la angustia,
los brazos se caen y las manos se vuelven huérfanas.
Entonces, con todo eso a la espalda y sin poder hablar,
continúo recluyéndome en el margen
y vago, por el costado izquierdo de la vida



SIESTA

En la sala de espera
una poesía duerme la siesta.
Al amparo de los paraísos la estación está a salvo;
el paisaje local,
descansa recostado contra las lomas del oeste;
el aire, cuidadoso,
se guarda de no incomodar al silencio
y deja a las nubes donde están;
sólo algún perro taciturno
se atreve a cambiar de lugar de vez en cuando.

El carguero ahoy no viene
y el rápido no pasará hasta después de la cena;
así que el cambista
desde su condición de cambista
duerme la siesta,
el guardabarreras se siente guardabarreras
y duerme la siesta,
el jefe se sabe jefe
y tranquilo duerme la siesta,
y el poeta del pueblo
seguro de haber escrito a la poesía definitivamente,
también duerme su siesta a tragos largos.
Pero yo,
que soy el otro costado de la poesía,
ni siquiera puedo simular el sueño:
saco a la tarde de la tarde y tomo por asalto el andén,
desato la campana que está junto a la boletería
y a badajazos limpios
rompo las ventanas,
doy vuelta los bancos de la sala para que no queden dudas,
despierto a la poesía que sueña con ser despertada
y me voy con ella de la mano por la vía,
que no está muerta



BOMBARDEO DEL VINO

Nada más cruel que la tarde,
cuando como un martillo cae en el domingo
y no en el Lunes y o el Jueves,
por decir un día cualquiera.
Nada más pesado que el sol golpeando el horizonte,
la soledad apretándome los huesos y la sangre.
Uno se sabe marcado como un naipe,
destinado a perder y no estallar,
a empantanarse en su propia huella.
Se deja bombardear por el vino,
para que el pasado con su cuota de dulzura
retorne, al menos por un rato



EL FONDO DE LA NOCHE

Cómo no navegar hasta el fondo de la noche
playa de acantilados ambiguos
y mareas de límites dudosos
donde los relojes se detienen
o simplemente ya no importan.
Cómo no dejarme ser, al garete,
cuando es el horizonte preciso
para igualar los sueños de los chicos de la calle
con los sueños de todos los chicos.
Cómo no recalar en la hondura de la madrugada
si lo habitan el asma de las prostitutas y la verdadera poesía,
porque se puede hacer el amor
o escribir por oficio,
pero cuando está a punto de descolgarse el alba
y mientras ellas, las putas, las palabras,
arañan los sueños que no alcanzan,
la sangre desborda el costado izquierdo del alma,
y hecha poema,
dice al hombre que le duele.



PEQUEÑOS PÁJAROS NOCTURNOS

a Mauricio Minor

Son los verdaderos gorriones de la noche.
Todos dicen la misma canción,
breve,
pero cada uno a su manera.
Salen de los diarios en bandadas,
como si algo oscuro los persiguiera.
Vuelan por las veredas y las calles,
gritando y gritándose
y se desparraman
como queriendo peinar a la ciudad entera.
caen en picada sobre los automóviles,
los bares,
los desprevenidos visitantes de la madrugada.
Sólo saben,
que ahora es vender diarios,
más tarde y quizás
la escuela;
después lustrar zapatos,
o deambular buscando el nido,
hasta que el sol
deje de molestarlos
y puedan volver a soñar.
Desde su condición de pájaros.




EFECTOS NOCIVOS DE LA MUDANZA

Emigrar una vez más;
fue soltar los vientos que creí definitivos,
emitir un grito inaudible pero que todos entienden;
fatiga en la respiración, sin excusas
y el latido de los amigos ganados, abarcando el pecho;
finalmente
y agotadas las pilas de la mirada,
asirme nuevamente a las valijas.
Luego,
confuso revoltijo de pensamientos, huesos y bártulos,
turbia despedida de la voz por la ventanilla
y una compleja truca de recuerdos que vuelca los ojos hacia adentro.
Emigrar una vez más;
darme de bruces contra el paisaje,
aprender otras calles con los mismos nombres,
como las caras
y vencer el hastío que hoy me invade;
con su geografía ciudadana
y mi suerte junto a los semáforos,
que es la suerte de nadie.
Emigrar una vez más;
es buscar la mesa donde recalar,
el cajón para los sueños,
las otras manos para las mías
y dejar, simplemente,
que vuelvan a crecer los dedos,
un intento más de aferrarme a los hombres.

Saturday, March 13, 2010

Claudia Elizabet Sastre


LA TIERRA SUSPENDIDA

I.
En las playas oscuras
mordiendo rocas y verdín
construí torres con huesos de delfines ;
luego me tendí al sol
para mirar al cielo
desde su tercera costilla.

Los dioses que bailan en la arena
no son los míos ,
ni los que vomitan fogonazos
y se ríen con las gaviotas
de mi sombra estirada.

He visto rodar las piedras
sangrar al pedernal
y encender un cielo de agua
los fuegos de San Telmo
fosforecer la noche
transida de cangrejos.

Pero no es mía esta tierra
ni los dioses que amasa
con su barro infinito.

Nada hay en las estrellas
que no veas acá.

Será mi tierra el día
de la medida de mi tumba.

Serán mis dioses cuando sepa
con que palabras invocar.

Entanto encrespa el viento
los espinazos plateados de los peces
y yo suelto al sol
mi ojo mágico y sagrado.

II -
Por no poder saltar estrellas
ni ser satélite
de eléctricos impulsos
no tengo mi nombre
ni cifrado en código binario
no existo fuera del color
del propio
cristal con que me miro
mi mundo
desde el interior de la botella .

Afuera sangra la línea de lejos
sus párpados , puro fuego
el mar pasado
crustáceos secos , cascarones
vértebras de sal , no llevo
papel alguno , soy
mi propio mensaje.

BAHÍA ENGAÑO

IX.
Me llama desde su fondo hondo
(yo estoy detenida en el borde)
A dos pasos de allí
una línea de espuma
y después la nada.
El horizonte es una inmensa boca
balbuceando su milenario oscuro.
Le respondo con mi voz
de serpiente de mar Aquella
que ya no se escucha Aquella
de los tiempos de viejos navegantes.
Allí termina el mundo.

Allí las luces de un barco
cuelgan del cielo
que es la mar y son lo mismo.
Me llama desde su hondo fondo
hacia su agua sin orillas
donde pálidas las voces de los ahogados
recitan su letanía con mis palabras
y desnudan sus pieles de ballenas.

X.
Soy la gloria de la noche
a esa hora
el sueño de mil caras
desvanecidas
la que está en el frío
y se acuesta
sobre tu deseo
sin vestiduras.
Mi sexo de arena
el casco de los barcos
piel de siámidos
bajo dedos ardidos
voz de caracola en espiral
crujiendo de concavidades.
Tal vez sea la fantasía
de los camarotes
o los ruidos de toneladas
de carne
amándose en el mar, tal vez ,
la luna de los espejos
es doble , bajo el agua.

XI.
A todos nos han mentido
es que el mar
no tiene corazón.
Solo se enamoran
de los ahogados
los cabellos de las algas
sonríen con una cadena
de quince adioses
los dientes de los cangrejos
y se huele la sangre del mar
en la espuma de iodo
que vuela hacia las tardes.

XII.
Quien tiene algo de mar
tiene algo que vuelve
luna tras luna
algo de llanto
de voz de medianoche
algo de rompiente y arena
de sus singulares caracoles
tiene algo de resaca y espuma
cuando no de barco
sin embargo navega
con sus dos pies por las orillas
como si supiera.


XIII.
Fueron , engañados ,
a varar en la bahía
las mariposas
y los peces voladores
suicidas del verano
a dormir en el sopor voraz
de la digestión de las tortugas.